El ocaso

Joseph Turner: Ovido expulsado de Roma, 1838. Colección privada.
Joseph Turner: Ovidio expulsado de Roma, 1838. Colección privada.

Cúmplense hoy setenta años del brusco ascenso al poder del GOU, el Grupo de Oficiales Unidos, una secta castrense que, merced a sus simpatías filonazis, fascinara al entonces coronel Perón. La fecha no es ociosa, ya que marca el inicio de la lenta y segura y quizás irreversible declinación argentina, precedida, es verdad, por los desórdenes del decenio anterior; sin embargo, es a partir de entonces que el triunfo de la decadencia estuvo garantizado. El golpe militar en el que Perón tomó parte, además de aquél que lo anticipara en 1930, ha sido estudiado, analizado y en ocasiones alabado por los historiadores. Tres hechos, sin embargo, fueron de trágica trascendencia y no son siempre del dominio de la memoria general. Valga el esfuerzo, pues, de destacarlos.

El primero de ellos tiene que ver con el carácter extrovertidamente pro-Eje del derrocamiento de Castillo, quien se refugiaba en una aliadófila neutralidad. Cabe preguntarse por el buen tino de los militares argentinos: Alemania y sus acólitos pasaban por momentos de zozobra, había sucedido la catástrofe (para el ejército alemán) de Stalingrado y los teóricos de la guerra dudaban acerca de la capacidad de Hitler para prevalecer. Colocarse vocalmente del lado perdidoso no sólo consistió en un error de estrategia sino que fomentó la furia del Departamento de Estado de los Estados Unidos, país con el cual una buena relación era de toda conveniencia para la Argentina. El golpe del 4 de Junio es el comienzo del aislamiento internacional en el que este país se sumirá por buena parte de su historia venidera. La brillante idea de Perón de ofrecer santuario a los criminales de guerra nazis después de la caída de Berlín exhibió al mundo una nación arrogante y bárbara.

El segundo está en relación directa con el anterior: el encumbramiento de Gustavo Martínez Zuviría, nombre de nacimiento del terrorífico escritor Hugo Wast, al ministerio de Justicia e Instrucción Pública supuso la persecución de los judíos por parte del Estado argentino como política aceptada oficialmente por primera vez en su historia. Cantidades de maestros y profesores judíos fueron apartados de sus cargos por el solo hecho de no pertenecer a la fe católica. Es cierto que Perón, a su llegada al poder, dejó sin efecto a la norma y procuró buenas relaciones con la comunidad judía y con el naciente Estado de Israel a partir de 1948. Su pragmatismo le generó la honrosa enemistad de Martínez Zuviría, quien continuó siendo un fanático antisemita hasta su muerte, fecha para la cual sus novelas antijudías habían vendido unos tres millones de ejemplares en países de lengua española.

El último y más duradero de los escarnios al que el golpe del 4 de Junio de 1943 sometió a la Argentina es que se trató, como la inauguración de un hábito malsano, del alba del populismo. No se lo conocía en aquellos tiempos por ese nombre; los estudiosos de la política mencionaban al bonapartismo como apelativo del Estado clientelar. La nación argentina, orgullosa de ser la primera en el mundo en haber acabado con el analfabetismo, descendería a partir de entonces a la condición de iletrada política. Salvo escasas excepciones, nadie ha desandado ese camino de derrotas y desánimos constantes a partir de 1943.

Y así continuamos, destruyéndonos un poco más con el paso de las décadas, a la espera de un salvador juicio final que no llegará nunca. Sólo un largo y arriesgado y esforzado sendero hacia el cambio.

Hadrian Bagration

Categories: Ferocidades

Hadrian Bagration

Hadrian Bagration is a humble and avid reader and perhaps an author. He pleads guilty to a few titles. He is also an enthusiastic but somewhat negligent follower of such intellects as those of the early Sartre, Albert Camus, Harold Bloom, Jorge Luis Borges, the French encyclopaedists, epistemologist Mario Bunge, Richard Dawkins and the insufferable (in today's ludicrous politically correct view) paleontologist Peter Ward. Beyond the above, and besides a vague vital skepticism and abhorrence of the cult of zeal, he is known for being unremarkably collected.

1 Comment

  1. Excelente crónica de un pasado que lastima. Neutrales en horas decisivas y secretos aliados del lado del mal. Pobre país!. HADRIAN – como siempre – nos fascina.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s