Los cabellos de Hera

Annibale Carracci: Júpiter y Juno, 1597. Palazzo Farnese, Roma.
Annibale Carracci: Júpiter y Juno, 1597. Palazzo Farnese, Roma.

Walter Burkert (Griechische Religion der archaischen und klassischen Epoche, 1977) refiere que la fábula es antigua: en Agrigento, una mujer posee un hato de cuerdas que, al ser aplicado sobre un rostro, restaura la belleza y la juventud. Utilizado con prudencia, el prodigio podía atenuar las dificultades de la vejez. Su origen, sugiere Burkert, se remonta a tiempos en que Heracles caminaba entre los mortales: ya unido a Hebe, llega a sus oídos que una enorme serpiente encierra entre sus anillos a pueblos enteros en la lejana India, allí donde Alejandro había querido penetrar. Hebe intenta retenerlo pero la sed de Heracles por sumar victorias es más grande; se embarca hacia el Decán.

Zeus dormita. Hera se ha engalanado, le ha dado de beber y se le ha entregado; segura de que el sueño de su señor es largo, Hera soborna a Poseidón. Los mares se embravecen; al unísono se abaten en huracanes sobre la nave de Heracles. Sabedor de que su muerte está próxima, Heracles recuerda a Hebe y recita las últimas líneas de un poema, algo tosco, que para ella ha compuesto; morir intestado amarga su valor. Hebe escucha su canto y corre hacia su padre. Zeus despierta. Una mirada hacia el mundo lo hace comprender todo: con un rugido envía a Poseidón a ocultarse entre rocas. Las aguas se calman; durante meses no habrá barco capaz de navegar en ningún océano de la tierra.

Hera tiembla, pero Zeus se ha cegado: desploma sobre ella castigo (Burkert obvia descripciones rotundas). Sobre la Magna Grecia pende la diosa, cabeza abajo, como los criminales: para los mortales serán momentos; Hera sentirá que han transcurrido siglos. Una mujer, tímidamente, se acerca a la sollozante cabeza de la desgraciada esposa de Zeus Olímpico y corta un puñado de cabellos. Será bella para siempre. Cuando fallece, el amuleto, cuyo secreto se desconoce, es enterrado con ella. El árbol que ha crecido sobre la tumba nunca muere.

H.B.

Categories: Lentitudes

Hadrian Bagration

Hadrian Bagration is a humble and avid reader and perhaps an author. He pleads guilty to a few titles. He is also an enthusiastic but somewhat negligent follower of such intellects as those of the early Sartre, Albert Camus, Harold Bloom, Jorge Luis Borges, the French encyclopaedists, epistemologist Mario Bunge, Richard Dawkins and the insufferable (in today's ludicrous politically correct view) paleontologist Peter Ward. Beyond the above, and besides a vague vital skepticism and abhorrence of the cult of zeal, he is known for being unremarkably collected.

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