Los salvajes unitarios

Haydée Lagomarsino de Miranda: Doña Leonor Acevedo de Borges, 1972. Colección privada.
Haydée Lagomarsino de Miranda: Doña Leonor Acevedo de Borges, 1972. Colección privada.

Es casi universal la justa difusión de la anécdota: en época borrosa de su vejez, Leonor Acevedo Suárez de Borges, madre del escritor, era sometida al azar del quirófano. Bien sabe quien ha recorrido en esa sujeción horizontal el sendero hacia la voluntad de otros, a quienes  supone sabios, que los atributos de los que está hecho ese viaje son la soledad y el temor. Borges aguardaba, según la costumbre, el inicio de la práctica junto a doña Leonor. Con un hilo de voz, repetía Borges, Madre alzó la cabeza y gritó: ¡Salvaje unitaria! Supe entonces que todo estaba bien. Borges, que veneraba el valor, solía conmoverse por esta pizca gigantesca que le había obsequiado su madre. Las líneas figuran en un diálogo con Mujica Láinez. En el prólogo a sus obras completas de 1972, Borges abundará en el coraje materno: tu prisión valerosa, cuando tantos hombres callábamos. Innecesario es referir que ese encierro fue sufrido por órdenes de la cíclica dictadura peronista.

Ciertos tesoros habitarían la pérdida de no ser por la paciente renuencia de Bioy Casares a resignarse a la literatura mayor. El breve diálogo ocurrió, según datación irregular, a mediados de Noviembre de 1970. Un hombre había ganado acceso a la casa de Borges; no era arduo lograrlo: Borges solía recurrir a la generosidad para zanjar conflictos y para aliviar el tedio de la gente común. El hombre se atrevió a cruzar alguna palabra con doña Leonor: Yo, señora, debo decirlo, aunque sé que usted no nos aprueba, que soy de tradición federal. Esa rústica aclaración no sería rara: los inicios de los 70 fueron tiempos de revalorización de la barbarie; su máximo ejecutor se aprestaría a concretar, en pocos años, su violenta parusía. Con voz muy suave, escribe Bioy, Madre contestó: No tema nada. Nosotros, los salvajes unitarios, no nos dedicamos al degüello.

H.B.

Categories: FerocidadesTags: , , ,

Hadrian Bagration

Hadrian Bagration is a humble and avid reader and perhaps an author. He pleads guilty to a few titles. He is also an enthusiastic but somewhat negligent follower of such intellects as those of the early Sartre, Albert Camus, Harold Bloom, Jorge Luis Borges, the French encyclopaedists, epistemologist Mario Bunge, Richard Dawkins and the insufferable (in today's ludicrous politically correct view) paleontologist Peter Ward. Beyond the above, and besides a vague vital skepticism and abhorrence of the cult of zeal, he is known for being unremarkably collected.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s